Archivos en la Categoría: Biodiversidad

Un árbol majestuoso

Por Héctor

La Ceiba (Ceiba pentandra) es un árbol nativo de Puerto Rico que también ocurre en otras regiones tropicales de América, África y Asia. Su gran tamaño, denso follaje, enormes raíces y tronco y ramas espinosas lo distingue de otros árboles que ocurren en nuestros bosques y áreas urbanas. La ramas de la Ceiba se desnudan de hojas antes de florecer y fructificar. Los frutos son verdes y capsulares, y al abrir, exponen sus semillas entre una lana blanca llamada «kapok».

Esta Ceiba se encuentra en medio del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, justo al lado del Centro de Estudiantes, entre carros, carreteras y edificios.

Sus ramas y tronco espinosos y gran tamaño la distingue de otros árboles presentes en áreas urbanas.

Las raíces de la Ceiba son tan impresionantes como el resto de su estructura.

Este árbol provee un hábitat idóneo para que aves nativas como el Pitirre, el Clérigo y la Tórtola Cardosantera, así como muchas otras, construyan sus nidos libres de depredadores terrestres. Además, las flores de la Ceiba abren de noche, por lo que son una fuente importante de alimento para los murciélagos y las alevillas. Algunas aves introducidas, como el Perico Aliamarillo y el Perico Monje, han sido vistos alimentándose de su fruta. La siguiente foto, tomada por Alberto López (©), muestra un Perico Aliamarillo abriendo una fruta de la Ceiba y extrayendo el «kapok».

Gran parte de la información incluida en este post fue tomada de la página electrónica: Árboles y palmas del Recinto Universitario de Mayagüez.

Lagartijos de Puerto Rico

Por Héctor

Los lagartijos son los depredadores diurnos más importantes de Puerto Rico. Estos pequeños reptiles se encuentran en toda la isla, desde ecosistemas costeros secos hasta los bosques húmedos de la montaña, inclusive en zonas urbanas. Este grupo se encuentra también en otras islas del Caribe Insular, así como en Centro y Sur América. En Puerto Rico hay once especies de lagartijos, todas endémicas. Dejo por aquí algunas fotos.

Lagartijo Jardinero (Anolis pulchellus)

Lagartijo manchado (Anolis stratulus) [foto de abajo]

Lagartijo Barba Amarilla (Anolis gundlachi) [foto de abajo]

Lagartijo Verde (Anolis evermanni) [foto de abajo]

La Yaboa Común

Por Héctor J. Claudio Hernández

Los cuerpos de agua de San Juan – sus lagunas, ríos, humedales, caños y mar – permiten que el encuentro entre lo urbano y la vida silvestre se dé abruptamente. Aquellos que estudiamos, vivimos o trabajamos en el «área metro» tenemos la oportunidad única de disfrutar la riqueza natural que provee el Estuario de la Bahía de San Juan. Mi amiga Mariana Muñiz Lara,  anfitriona del blog Nananinas, se encontró con un majestuoso pájaro gris mientras caminaba ejercitándose por el Paseo Lineal Enrique Martí Coll en el Parque Central de San Juan. Incluyo a continuación algunas fotos que tomó con su celular.

La Yaboa Común (Nyctanassa violacea) es un pájaro grande, nativo de Puerto Rico, que habita estuarios, manglares, humedales, lagos, lagunas, ríos y otros cuerpos de agua, así como zonas costeras. Además de nuestra isla, la Yaboa se encuentra en el resto del Caribe Insular y algunas regiones de Norte, Sur y Centroamérica.

Yellow-crowned Night-Heron (Nyctanassa violacea)
Yaboa Común. Foto: Alberto López © (2008)

De hábitos principalmente nocturnos, la Yaboa se alimenta esperando inmóvil a su presa o moviéndose lentamente en aguas poco profundas. Su dieta consiste principalmente de cangrejos y otros crustáceos, aunque también se alimenta de peces, insectos y vertebrados terrestres pequeños. Durante la noche, esta ave suele aventurarse en urbanizaciones y espacios urbanos en busca de alimento, donde es posible verla caminando sobre la grama o sobrevolando. Aunque casi no vocaliza,  en ocasiones emite un «cuark» particular, generalmente después del atardecer y antes de amanecer.

Aunque a veces pasa desapercibida, la Yaboa Común vive entre la gente aun en áreas densamente pobladas. Es otro vivo ejemplo de que las barreras entre la urbe y la vida silvestre son más borrosas de lo que parecen.

Ya que sabes lo que es una Yaboa Común, contesta nuestra encuesta!

Araña de seda dorada

Por Héctor J. Claudio Hernández

Mientras caminaba por los campos de su casa en Utuado, el amigo cuentista Fernando Moreno Orama se topó con un animal que lo paralizó. No fue su veneno, que no le haría daño a nada más grande que una mariposa. Tampoco fue su trampa de seda, aún siendo 4 veces más fuerte que el acero y capaz de alcanzar  2 metros de ancho. Se detuvo ante la impresión salvaje, casi amenazante, de la araña de seda dorada (Nephila clavipes). Ante su asombro, le tomó la foto que aparece arriba, en el encabezado de este post. 

Nephila clavipes
Nephila clavipes. Foto: Thierry Poulet © (2017)

Las hembras -como la que se muestra en la foto- son mucho más grandes que los machos. Éstos, en vez de construir sus propias redes, se mantienen en la periferia de la red construida por la hembra y la «parasitan», alimentándose de las presas pequeñas que caen en ella. El macho es tan pequeño que durante la reproducción tiene que acercarse a la hembra con cautela para que ésta no se lo coma.

Esta araña se encuentra distribuida a través de las Américas, incluyendo el Caribe, y se ha documentado que es una especie especialmente común en Puerto Rico (Vargas, 1997). En nuestros campos y pastizales se alimenta de insectos voladores como saltamontas, polillas, mariposas y moscas.

Por su fortaleza y propiedades biocompatibles, la seda producida por N. clavipes es objeto de investigación para ser utilizada en procesos tan diversos como cirugía óptica, restauración de tendones y ligamentos, neurocirugía, producción tejidos deportivos y velámenes de barcos, robótica y producción de artículos de defensa (chalecos antibalas).

Esta especie, por su aportación a la ciencia y la tecnología, representa un perfecto ejemplo de los servicios que provee -o puede proveer- un solo elemento de nuestra biodiversidad. Si tomáramos cada organismo, cada ecosistema, y reflexionáramos sobre su aportación a la vida humana, nos daríamos cuenta de que el beneficio potencial que representa la biodiversidad global para el ser humano es incalculable. Rebasa, sin duda, lo que podemos y estaríamos dispuestos a pagar. Va más allá de nuestra imaginación.

Aprovecho este espacio para saludar a todos los argentinos y argentinas que han visitado este post y comentado. Me han hecho reflexionar que a pesar de la distancia que nos separa, son muchos los lazos que nos unen. Entre estos elementos comunes se encuentran elementos particulares de nuestra biodiversidad, como la Araña de Seda Dorada. 

Más información sobre la araña de seda dorada aquí.

Este artículo fue actualizado el 6 de junio de 2023.

Plantas únicas

Por Héctor

En Puerto Rico no sólo hay animales endémicos. Varias especies de plantas presentes en la isla ocurren solamente aquí. Un ejemplo es la Fresa de la Montaña (Rubus florulentus), una planta que no ocurre en ninguna otra parte del mundo. La misma es un arbusto pequeño que produce un fruto pequeño rojo, propiamente una mora (no una fresa, como indica su nombre común), que es comestible. Sus flores, una de las cuales se muestra a continuación, son pequeñas y blancas.

Flor de la Fresa de la Montaña

Con relación al nombre común, surge la duda de si estamos ante una fresa o alguna otra cosa.  Las fresas representan al género Fragaria y las frambuesas al Rubus. La Fresa de la Montaña es del género Rubus, por lo que si seguimos estrictamente esa nomenclatura, es -o debería ser- una frambuesa. De cualquier forma, fresa, frambuesa o mora son nombres comunes que tienen poca, si alguna, significancia taxonómica. Cada organismo tiene su nombre científico, un sistema de clasificar los organismos que permite evitar este tipo de problemas con los nombres comunes. Por mi parte y con relación a la foto del blog, “Fresa de la Montaña” es el nombre por el cual se le conoce comúnmente y mi intención no es clasificarla a través de ese nombre, sino facilitar la familiarización del lector con la planta. Entiendo que llamarla por un nombre no conocido puede causar confusión. Debo aclarar que me refiero a la confusión que podamos tener aquellos que en Puerto Rico nos podemos encontrar con la especie, de forma que no se le llame fresa, frambuesa y mora a la misma cosa. El nombre común no tiene por qué reflejar exactitud taxonómica, si así fuera no habría nombre común en primer lugar.

Aclaro también por aquí que en el blog he tratado de ser consistente en escribir los nombres comunes con letras mayúsculas. Tomé esta decisión por razón de que en mi opinión, hablar de Fresa de la Montaña en contraposición a simplemente fresa envuelve particularizar la especie. De cualquier forma, creo que es importante aclarar que es una decisión mía y no responde a una norma general adoptada por la ciencia.

Las Boas [endémicas y amenazadas] de Puerto Rico

Por Héctor

En el día de hoy, el Nuevo Día publicó un artículo sobre las intenciones del Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal de sacar a la Boa de las Islas Vírgenes de la lista de especies en peligro de extinción. A continunación incluyo alguna información adicional, que presento con el motivo de aclarar algunas cosas que  en él se mencionan.

En Puerto Rico hay dos especies de boas endémicas: la Boa o Culebrón de Puerto Rico (Epicrates inornatus) y la Boa de Mona (Epicrates monensis). Esta última, que es a la que se refiere el artículo, está dividida en dos sub-especies, una que se encuentra en el noreste de la isla, los cayos de «la cordillera» y  las islas Vírgenes (llamada Epicrates inornatus granti, abreviado E. m. granti) y otra que se encuentra en la Isla de Mona (E. m. monensis). La división geográfica de ambas sub-especies, que se encuentran en los extremos de la isla, indica que en algún momento la especie estuvo ampliamente distribuída en Puerto Rico. Es importante enfatizar que la Boa de Puerto Rico (E. inornatus) no está siendo considerada para ser removida de la lista de especies en peligro de extinción, esto sólo se está considerando para la Boa de las Islas Vírgenes (E. m. granti). Esta aclaración es importante, especiamente por el hecho de que la foto que fue publicada es precisamente de la Boa de Puerto Rico, no de la Boa de las Islas Vírgenes. La boa de la foto está en peligro de extinición y no hay intención alguna de sacarla de la lista de especies así clasificadas. Además, la Boa de Puerto Rico ha sido cazada por las supuestas propiedades medicinales de su grasa, por lo que es importante que se reitere que sigue estando protegida y su captura es ilegal. La Boa de las Islas Vírgenes también seguirá estando protegida, aún si se le cambia la clasificación a especie amenazada (como al presente se encuentra clasificada la Boa de Mona). La siguiente es una foto de la Boa de las Islas Vírgenes (E. m.  granti), a la que se refiere el artículo que salió hoy en el Nuevo Día. (Foto obtenida de la página de Flickr de WLA, con licencia de Creative Commons)

Boa de las islas Vírgenes

La Boa o Culebrón de Puerto Rico es más grande, muestra un patrón de coloración diferente y puede encontrarse en toda la isla, aunque se encuentra en peligro de extinción. La siguiente foto fue tomada por Carlos Andrés Rodríguez (©) en un manglar en Fajardo, Puerto Rico. (Más fotos de Andrés  aquí.)

Boa de Puerto Rico

Creo que es muy positivo que en medio de los temas que se discuten a diario en nuestro país tengamos espacio también para conocer y reflexionar sobre las especies de plantas y animales, así como ecosistemas, que comparten con nosotros esta isla y son afectados diariamente por nuestras decisiones. Estoy convencido de que una política pública que verdaderamente propenda a realzar y potenciar la dignidad del ser humano debe considerar, necesariamente, el medio ambiente que nos sirve de entorno. Gracias a Gerardo E. Alvarado León por escribir el artículo publicado en el Nuevo Día y a ese diario por incluirlo entre su oferta de noticias.

¿Salamandras?

Por: Héctor J. Claudio Hernández

En Puerto Rico, ¿hay salamandras?
Salamanquesa Fantasma. Foto: Alberto López.
Salamanquesa Fantasma. Por ser parte de nuestra vida silvestre, esta especie está protegida bajo las leyes de Puerto Rico y hacerle daño es un delito que puede conllevar multas. Foto: © Alberto López.

No. En Puerto Rico no hay salamandras. Las salamandras son un grupo de anfibios con más de 500 especies, ninguna presente en la isla. Ese animal translúcido, de apariencia fantasmal, que parece arrastrarse en los techos y paredes de nuestras casas durante la noche es la Salamanquesa Fantasma, también llamada Salamanquesa Casera (Hemidactylus mabouia). La salamanquesa, a diferencia de la salamandra, es un reptil, y pertenece a la familia de los «geckos» (Gekkonidae).

Hemidactylus mabouia
Frederico Acaz Sonntag © (2018)

Nativa de África,  el origen de las salamanquesas en el Nuevo Mundo ha sido tema de considerable debate. Originalmente se pensó que llegó a América en los barcos que transportaron esclavos desde el continente africano en el siglo XVI, o sea, que había sido introducida por el ser humano accidentalmente. Estudios más recientes (Kluge, 1969) indican que es posible que haya llegado desde África occidental de forma natural a través de corrientes marinas. Esta última teoría sugiere que cruzaron el océano Atlántico (una distancia de miles de millas) mediante «rafting«, esto es, viajando en balsas de vegetación.

A pesar de su apariencia, la salamanquesa es un animal inofensivo que no le hace daño a las personas. No son venenosas ni contaminan la comida, como suele sugerirse en algunos lugares. Por el contrario, este pequeño reptil es beneficioso, pues se alimenta de cucarachas, mosquitos, hormigas y otros invertebrados que muchas veces son considerados pestes. También pueden alimentarse de vertebrados pequeños como lagartijos y coquíes.

Para reproducirse, la salamanquesa pone dos huevos debajo de piedras, ramas y troncos caídos, incluso dentro de estructuras humanas. Un dato interesante de estos animalitos es que producen un sonido cuando pelean entre ellos o son capturados.

Como son reptiles, las salamanquesas poseen escamas y su piel se asemeja a la de los lagartijos. Las salamandras, por el contrario, no tienen escamas y tienen la piel húmeda. En al foto de abajo se muestra una Salamandra Oscura de Montaña (Desmognathus ochrophaeus) fotografiada en Tompkins County, NY, por Alberto López.

Las salamandras, contrario a las salamanquesas, tienen la piel sueva y húmeda, lo que da una apariencia de que son "babosas".
Las salamandras, contrario a las salamanquesas, tienen la piel suave y húmeda, lo que da una apariencia de que son «babosas». Foto: © Alberto López.

La próxima vez que alguien te cuente que vio una «salamandra» en su casa, aclárale que no, que en Puerto Rico no hay salamandras. Hay salamanquesas.

¿Has visto la salamanquesa alguna vez? ¡Cuéntanos!

Esta entrada fue actualizada el 4 de junio de 2023.

De visita otra vez

Por Héctor

Hace algunos meses comenté en este espacio sobre la partida de las aves migratorias que nos visitan en invierno. En estos días, luego de haber pasado el verano en Norteamérica, muchas de éstas han regresado al Caribe Insular. Algunas -como la Reinita Rayada- pasan por las Antillas en otoño como parte de su ruta hacia América del Sur, donde permanecerán el invierno. Otras se quedarán aquí hasta que los cambios climáticos que ocurren en el año vuelvan a motivar su partida.

A continuación, algunas especies que he observado durante esta migración, que acompaño con fotos tomadas por Alberto López (©) y alguna información obtenida del libro Las Aves de Puerto Rico en Fotografías de Mark W. Oberle (2003) y la página All About Birds del Laboratorio de Ornitología de Cornell:

1. Martín Pescador (Ceryle alcyon)

ID: Ave crestada azul con un collar blanco.

Distribución: Residente en América del Norte, algunos individuos visitan el Caribe Insular y América del Sur durante el invierno.

Hábitat (PR): Charcas, lagunas, ríos y costas marinas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de peces, que captura lanzándose en picada sobre el agua.

Avistamientos recientes: Salinas de Cabo Rojo (27 de septiembre) y la Laguna San José en San Juan (3 de octubre).

2. Reinita Galana (Dendroica discolor)

ID: Pequeña reinita amarilla con estriado negro en los lados del pecho y un patrón negro en la cara. Mueve la cola con frecuencia.

Distribución: Reside y se reproduce en el este de los Estados Unidos. Algunos individuos pasan el invierno en las Antillas Mayores.

Hábitat (PR): Bordes de bosques secos y húmedos, manglares, cafetales y jardines.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos, frutas y nectar.

Avistamientos recientes: Cabo Rojo (27 de septiembre)

3. Reinita Rayada (Dendroica striata)

ID: Reinita grande. En invierno es color gris amarillento, con barras en las alas y estriado en los costados.

Distribución: No reside en un solo lugar durante el año. Se reproduce en Canadá y el norte de los Estados Unidos, es migratorio  en la mitad este de Estados Unidos y el Caribe Insular y pasa el invierno en América del Sur.

Hábitat (PR): Bosques y áreas arbustivas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos.

Avistamientos recientes: Parque Julio E. Monagas de Bayamón (9 de octubre)

Más arañas de Puerto Rico

Por Héctor

Entre las muchas herramientas que provee WordPress para escribir y manejar blogs, se encuentra un récord muy útil de estadísticas que muestran, entre otras cosas, cómo la gente ha llegado hasta aquí. Desde que empecé a escribir he estado monitoreando constantemente las palabras claves y búsquedas que han llevado a los visitantes a toparse con este espacio. Para mi sorpresa, hay una aparente fascinación o curiosidad por las arañas que nunca hubiera podido predecir. Además, ha habido muchas búsquedas sobre plantas, árboles ornamentales y flores. He decidido empezar a dedicar algunos de los próximos blogs a esas búsquedas recientes, contestando preguntas y curiosidades pasadas con la expectativa de que esos visitantes regresen y encuentren respuestas.

Aquí algunas fotos que tengo de arañas de Puerto Rico:

Una búsqueda que he recibido en más de una ocasión es cuál es la araña más grande del Mundo. Se llama Goliath Bird-eating Spider (Theraphosa blondi)  y se encuentra en el norte de América del Sur. El nombre común en inglés indica que su tamaño -que puede alcanzar 12 pulgadas con las patas extendidas- puede permitirle cazar y comer aves.

Recuerda que a pesar de que pueden parecer «malas», las arañas son indispensables para la salud de nuestros ecosistemas. Además, estas nos proveen grandes beneficios a los humanos al alimentarse de animales que pueden ser plagas agrícolas o transmitir enfermedades, tales como los mosquitos.

Si te interesa ver más fotos de las arañas de Puerto Rico, visita la página de Alberto López en Flickr aquí.

Recuerda que si has visto alguna de estas arañas puedes registrarte en iNaturalist y añadir tu observación a nuestro proyecto.

Del monte a la ciudad

Por Héctor

Estuve de visita esta semana en una de las tantas urbanizaciones que se desbordan en el área metropolitana de San Juan y me topé con un visitante inesperado. Un ave cuyo canto particular –un trino melodioso y metálico– y espectacular coloración –azul cielo metálico en la cabeza, azul ozcuro en el dorso y amarillo brillante en las partes frontales–  eluden el oído y ojo humano aún en los bosques densos donde habita. Desconocido entre casas y edificios, carreteras y automómiles, se movía ágilmente entre las ramas de un muérdago –una planta parasítica– que  hizo su huésped a un Roble Blanco (Tabebuia heterophylla). Allí se alimentó durante unos minutos, salpicando el aire de notas metálicas y mostrando el esplendor de su plumaje ante mi mirada atónita, y siguió su camino. La última vez que tuve la oportunidad de apreciarlo con tanta claridad fue a miles de pies de elevación, en las montañas de Carite, en medio de un bosque denso y húmedo. No había casas allí, ni bullicio. No escuché ese día las bocinas de los carros en el tapón, ni los televisores coreando los programas de media tarde. No había gente.

Jilguero

El Jilguero o Canario del País (Euphonia musica) es un ave pequeña,  común en los bosques densos de Puerto Rico. Ocurre desde las montañas secas del sur hasta los picos húmedos del Yunque y en estos hábitats prefiere las copas de los árboles. Se alimenta principalmente de los frutos del muérdago y contribuye a su dispersión. La foto de arriba fue tomada en Carite por Alberto López (©). La misma es de un Jilguero macho, que tiene una coloración similar, pero más brillante, que la de la hembra.

Este encuentro con una especie tan particular en el corazón de San Juan es para mí una oportunidad de reflexionar sobre la importancia de los espacios verdes y bosques urbanos en medio de la ciudad. Cada árbol, cada ave, cada elemento vivo, no es sino un eslabón en una red compleja de relaciones poco entendidas pero sumamente importantes. Aún en la simplicidad aparente de estos espacios, siendo «bosques artificiales» en cierto sentido, con árboles y arbustos espaciados uniformemente a lo largo de aceras, calles y jardines, los mismos son importantes para la biodiversidad.  Son numerosos los elementos de nuestra flora y fauna que los utilizan como parte de su ciclo de vida. Hay más que edificios, carros y gente en la ciudad. Estos lugares no son sólo nuestros, los compartimos con otros organismos que dependen de ellos para su subsistencia. No hay que viajar muy lejos para disfrutar de la llamada «naturaleza». Sólo hay que alzar la vista.

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