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De pitirres, coquíes y la onomatopeya caribeña

12/06/2013

Por Héctor

¿De dónde sale el nombre del Pitirre?

Pitirre

Pitirre. Foto por Alberto López ©.

El Pitirre (Tyrannus dominicensis) es un ave nativa de Puerto Rico que tiene un nombre onomatopéyico. Esto quiere decir que el nombre que le hemos dado (en Puerto Rico y Cuba, donde también está, además del Caribe Insular y partes de Norte y Suramérica) hace alusión al sonido que produce. Se llama así porque así es que canta. El Pitirre hace “PI-TI-RRE” (escúchalo aquí).  De ahí sale su nombre.

El nombre coquí también es onomatopéyico. Es indudable que el coquí que mejor conocemos, el Coquí Común (Eleutherodactylus coqui), hace “CO-QUÍ” cuando canta (escúchalo aquí). Sin embargo, hay que tener en mente que en Puerto Rico existen 17 especies de coquíes y que, de éstas, sólo 2 hacen “CO-QUÍ”. Así que esas dos especies son las únicas que tienen nombres onomatopéyicos como tal (la otra es el Coquí de la MontañaE. portoricensis). Las demás 15 especies de coquíes hacen sonidos distintos, que van desde silbidos hasta series de diferentes notas en patrones variados.

Coquí Común. Foto por Alberto López.

Coquí Común. Foto por Alberto López ©.

Como es de esperarse, para tener un nombre onomatopéyico, el animal tiene que producir algún sonido. Todos los coquíes podrían tener nombres de este tipo, porque los machos de todas las especies cantan en las noches. Lo mismo ocurre con las aves, ya que también vocalizan. Los lagartijos y otros animales que no “cantan” no pueden tener nombres onomatopéyicos, pues no hay sonido que imitar con palabras.

Otro coquí que también tiene un nombre onomatopéyico es el Coquí Churí (Eleutherodactylus antillensis). Esta especie, que es común en toda la isla, incluyendo urbanizaciones, jardines y áreas urbanas, hace un sonido similar a “CHU-RÍ”, como su nombre (escúchalo aquí). También produce una serie de notas similar a un “QUÍ-QUÍ-QUÍ-QUÍ”.

Coquí Churí

Coquí Churí. Foto por Alberto López ©.

El Querequequé es otra especie que tiene un nombre que hace alusión a su canto. Si durante las tardes nos sentamos a escuchar el cielo en Puerto Rico seguramente escucharemos su inconfundible “QUE-RE-QUE-QUÉ” (escúchalo aquí). Eso sí, sólo vamos a poder escucharlo en el verano, pues es en esta época que nos visita para reproducirse.  El resto del año vive en América del Sur.

Querequequé empoyando sus huevos. Foto por Javier Hernández (©), obtenida de Avespr.org.

Otras dos especies de aves con nombres onomatopéyicos, ambas endémicas, son el Bienteveo (Vireo latimeri) y el Juí (Myiarchus antillarum). Así, una de las variaciones del canto del Bienteveo es “BIEN-TE-VEO” (escúchalo aquí), mientras que el canto principal del Juí es, precisamente, un “JUIIIÍ” alargado (escúchalo aquí).

El fenómeno de la onomatopeya en el nombramiento de nuestra flora sin duda refleja la gran creatividad de nuestra gente. También demuestra su capacidad de observar y escuchar el mundo que nos rodea, un recuerdo más de que hay mucho que ver y oír a nuestro alrededor.

¿Conoces alguna otra especie con un nombre onomatopéyico? ¡Compártela con nosotros!

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