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Semana de Conservación del Manatí Caribeño

Hoy da comienzo en Puerto Rico, Belice, Brasil, Colombia, México y Perú la Semana de Conservación del Manatí Caribeño. Celebremos la existencia e historia natural de este extraordinario mamífero marino aprendiendo más sobre él. Les incluyo el afiche conmemorativo de este evento, así como información sobre esta especie en peligro de extinción provista por el Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico.

¿Qué es un manatí?

El manatí es un mamífero marino que habita las costas y en las desembocaduras de los ríos. Es de color gris y su cuerpo es grande y cilíndrico. Tiene su cola aplanada en forma de cuchara. Sus dos aletas son brazos cortos y manos con tres o cuatro uñas. El manatí posee pelos muy esparcidos a través de todo su cuerpo. De adulto puede llegar a medir un poco más de 3 metros (11 pies) de largo y pesar cerca de 500 kilogramos (1,100 libras).

Respira aire a través de sus pulmones y puede permanecer sumergido por 20 minutos, aunque por lo regular sube a la superficie cada dos o tres minutos. Cuando se sumerge, las dos narinas de su trompa, se cierran para evitar que entre agua.

El manatí es completamente herbívoro o vegetariano. Su alimento principal son las hierbas marinas y plantas acuáticas que crecen cerca de la costa en áreas llanas o en la desembocadura del río. Consume en plantas casi el 7% de su peso al día. El manatí necesita tomar agua dulce frecuentemente, lo cual lo hace en las desembocaduras del río o en la superficie del mar cuando llueve mucho.

Es solitario, excepto por la hembra con su cría. Cuando se ve en grupo, éste es de reproducción (una hembra y varios machos). Luego de alcanzar la madurez sexual, la hembra puede parir una cría cada dos o tres años. El período de gestación es de 13 meses. Al nacer, la cría mide aproximadamente un metro (un poco más de tres pies) y pesa unos 30 kilogramos (66 libras). Durante los dos primeros años, la madre amamanta con leche a su cría con sus tetas localizadas debajo de las axilas.

Su nombre científico es Trichechus manatus y su nombre común es manatí caribeño.

¿Dónde se encuentra?

En Puerto Rico el manatí es más abundante en las costas este y sur, especialmente en Fajardo y Ceiba y en la bahía de Jobos en Guayama y Salinas. También se encuentran en la costa noroeste y suroeste de Vieques, la Bahía de Guayanilla, la Parguera en Lajas, Joyuda y bahía Sucia en Cabo Rojo, y en la desembocadura del río Guanajibo en Mayagüez. En la costa norte no es tan abundante como en el sur. Sin embargo, se ha observado desde Mar Chiquita en Manatí hasta Fajardo y en el noroeste en Isabela y Aguadilla. Es muy raro verlo en la costa oeste entre Añasco y Aguada y en las islas de Culebra y Caja de Muertos. Más raro aún es avistarlo entre Quebradillas y Barceloneta en la costa norte. Sólo hay un avistamiento en la isla de Mona y nunca se ha informado de ellos en la isla de Desecheo.

¿Por qué está en peligro de extinción?

El manatí no posee ningún enemigo natural. Aún así existen factores que lo amenazan, incluyendo la cacería para el consumo de su carne, redes de pesca y basura desechada en el agua, impactos por lanchas y motoras acuáticas (“jet skis”) conducidas a gran velocidad, contaminación de las aguas y pérdida del hábitat al construir en las costas sin una debida planificación. Éstos, sumados a su lenta reproducción, contribuyeron a incluirlo en la lista de especies en peligro de extinción.

Hoy, su amenaza mayor en Puerto Rico es por choques con embarcaciones acuáticas.

¿Cómo el gobierno lo ayuda?

Los gobiernos de Puerto Rico y de los Estados Unidos han protegido al manatí a través de leyes y reglamentos. Estas leyes prohíben estrictamente la caza y cualquier otra acción que ponga en peligro la vida de un manatí. La infracción de estas leyes conlleva una multa y hasta ir a la cárcel.

En el 2013, el gobierno de Puerto Rico designó al manatí caribeño como el mamífero nacional de la isla, estableciendo así como política pública la prioridad de velar asertivamente y celosamente por su protección y propiciar, alentar y apoyar aquellas medidas que aseguren su conservación alrededor del archipiélago de Puerto Rico. De forma paralela, el gobierno también estableció  el 7 de septiembre de cada año como el “Día de la Conservación del Manatí Caribeño en Puerto Rico,” a los fines de educar, promover y alentar la protección y conservación de esta especie en peligro de extinción.

¿Cómo ayudan los científicos?

El manatí ha sido estudiado en Puerto Rico desde el 1976 mediante censos alrededor de la isla para estimar su población. La misma se estima en unos 700 individuos. Para complementar estos estudios, desde el 1992 se le colocan radiotransmisores a manatíes. El transmisor, ajustado a una correa alrededor de la cola, emite una señal a un satélite varias veces al día, la cual deja saber a los biólogos las áreas que el manatí frecuenta, sus patrón de movimiento y hábitos de actividad. Recientemente, los estudios del manatí se han concentrado en la variabilidad genética y la salud de la población.

El Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico se dedica al estudio y protección del manatí. En consorcio, la Red Caribeña de Varamientos y la Universidad Interamericana de Puerto Rico en Bayamón llevan a cabo investigaciones científicas, incluyendo el rescate y rehabilitación de aquellos huérfanos, enfermos o heridos. Luego de recibir atención veterinaria y recobrar su salud, el manatí es liberado al mar. A su vez, el Centro elabora una activa campaña educativa para su conservación.

DRNA deniega franquicia a Energy Answers para incinerador de Arecibo

Les comparto una nota que  fue publicada esta semana en el diario Metro. Estas son excelentes noticias para todas las personas que atesoramos el Caño Tiburones por su extraordinario valor ecológico, recreativo y estético y su gran potencial de desarrollo económico en armonía con la protección sus recursos naturales.

Gallareta Púrpura

La Gallareta Púrpura (Porphyrio martinica) es una de las cientos de especies de aves que residen en el Caño Tiburones. Foto por Alberto López  ©

El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) denegó una solicitud de franquicia de agua solicitada por Energy Answers Arecibo LLC (EA) para suplirse del caño Tiburones en su proyecto de un incinerador para la zona.

La evaluación efectuada para tomar esta decisión se basó en un análisis de las prácticas de operación del sistema de bombas de la estación conocida como El Vigía, que bombea agua desde el caño Tiburones hacia un canal de salida al mar y de donde se alimentaría la extracción de agua propuesta por EA.

El proceso de bombeo y extracción de agua del caño Tiburones se establece para dos propósitos principales, señaló la agencia: primero, asegurar la vida y la propiedad de las comunidades y los terrenos agrícolas adyacentes al caño Tiburones reduciendo los niveles de inundabilidad y, segundo, asegurar la integridad ecológica de los sistemas de humedales de la Reserva Natural Caño Tiburones.

Energy Answer presentó una propuesta para el uso de agua salobre con un promedio de 2.1 millones de galones diarios para uso en la torre de enfriamiento y producción de vapor en las calderas de este proyecto industrial.

La solicitud de franquicia de agua que presentó la empresa consideraba utilizar lo que identificaba como un excedente de agua de la descarga de la estación El Vigía.

“Al revisar el funcionamiento de la estación de bomba en un cuadro de un año natural se documentó que no se puede comprometer el caudal de agua solicitado para este lugar, inclusive la estación de bomba ha permanecido sin operar por semanas sin extraer agua”, señaló el DRNA en una comunicación escrita.

La agencia agrega que, por consiguiente, “considerar una extracción diaria de 2.1 millones de galones podría menoscabar las condiciones naturales necesarias para las funciones y producción de los servicios ambientales de la Reserva Natural Caño Tiburones”.

El análisis documentó que existen periodos en el año en el que no se cuenta con el excedente considerado en la solicitud y establecer una extracción de agua en estos periodos afectaría las condiciones de la Reserva Natural.

En la actualidad existe una impugnación de esta denegatoria por EA, que será atendida por el proceso administrativo de la agencia.

Por otro lado, la compañía Energy Answers calificó el como “cuestionable” el cambio del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para utilizar agua del Caño Tiburones en Arecibo.

“En este momento en que Puerto Rico hace grandes esfuerzos para alentar la inversión, incentivar la economía y crear empleos, la determinación del DRNA nos toma por sorpresa porque tenemos un acuerdo firmado por la agencia para esta franquicia. La decisión de anular un acuerdo válido socava las gestiones hechas por el Ejecutivo para mover al País hacia adelante” expresó Mark J. Green, Vice-Presidente de Energy Answers en declaraciones escritas.

Según expuso Green, la determinación de la agencia es cuestionable debido a las múltiples irregularidades que incluyen las siguientes: 1) la compañía nunca fue notificada de la existencia de un proceso de revisión ni participó  en el mismo, 2) el DRNA sostiene que los datos que sometió la compañía difieren de sus datos pero, no ofreció la oportunidad a la empresa de revisar y aclarar estos y 3) todo lo anterior ocurrió mientras la compañía estaba realizando esfuerzos con la agencia por un periodo de siete meses para coordinar una visita de campo y discutir todos los detalles y aspectos de cómo el programa funcionaría y protegería al Caño.

De otra parte, el biólogo y asesor ambiental de Energy Answers, Javier Vélez Arocho, agregó que “la conclusión de la agencia no discute el hecho de que todos los días millones de galones de agua salen de esa reserva con o sin el funcionamiento del sistema de bombas. El agua que utilizará Energy Answers es parte de esa agua en exceso”.

El lunes varias organizaciones que se oponen a la construcción de la incineradora en Arecibo exhortaron a Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) que mantenga el rechazo a la solicitud hecha por la empresa Energy Answers para extraer agua del Caño Tiburones.

“Inclusive la estación de bomba ha permanecido sin operar por semanas sin extraer agua.  Por consiguiente, considerar una extracción diaria de 2.1 millones de galones podría menoscabar las condiciones naturales necesarias para las funciones y producción de los servicios ambientales de la Reserva Natural Caño Tiburones.  El análisis documentó que existen periodos en el año en el que no se cuenta con el excedente considerado en la solicitud y establecer una extracción de agua en estos periodos afectaría las condiciones de la Reserva Natural”, mencionó Guerrero en comunicado de prensa.

El insecto del cual dependemos

Les comparto un hermoso y muy informativo artículo sobre las abejas y el rol tan fundamental que juegan en nuestras vidas que publicó El Nuevo Día en su versión electrónica el 20 de agosto de 2013. Gracias a nuestro colaborador, Alberto López, por las fotos (tomadas en Ithaca en estos días) que acompañan esta entrada. ¡Que la disfruten!

Por Juan Martínez (endi.com)
Foto por Alberto López.

Foto por Alberto López (©).

Huele a miel. Alexander Guadalupe, vestido con pantalón largo, botas, camisa abotonada en las muñecas y un sombrero con malla que le cubre el rostro, camina en dirección al aroma. En un espacio de terreno detrás de su residencia en Trujillo Alto están colocadas en filas horizontales las cajas blancas en cuyo interior se encuentran las colmenas.

Entre 35,000 a 75,000 abejas habitan en cada una. Algunas, revolotean en el aire. Vigilan su territorio dispuestas a dar su vida para protegerlo, porque una vez pican a alguien para evitar su entrada, dejan clavado en la piel su aguijón, y mueren.

Otras, están posadas en un costado de la caja, tan pegadas entre sí que forman una pequeña cortina. ¿Qué hacen? Están limpiando. Porque si existe un insecto hacendoso, es la abeja. No permite que ningún cuerpo extraño ni partícula indeseable ande por ahí, cerca de su hogar. Si otro insecto o una de ellas por casualidad muere en este entorno, unas cuantas se juntan, agarran con sus patitas el cadáver y lo depositan en algún sitio fuera de su radio de movimiento habitual, que es de unas 2 a 3 millas de distancia.

Además del atuendo que usa y no siempre puede protegerlo de las picadas de abejas, Guadalupe, uno de los pocos apicultores que hay en Puerto Rico, se ha equipado con un ahumador y un cepillo que carga en una caja de madera. Utiliza el ahumador para lanzar humo sobre la caja y así avisarles a las abejas que está aquí. Con un movimiento rápido pero cuidadoso, destapa el recipiente. Al descubierto queda el pequeño y complejo mundo de estos insectos que son fundamentales para la supervivencia humana.

Insectos vitales

Las abejas siempre han hecho el mismo trabajo, pero no es hasta hace unos cuantos años que su labor ha sido destacada con el honor que merece. Gracias a ellas disfrutamos de chinas, limones, papayas y fresas. Si no existieran, los cafeteros podrían olvidarse de tomar su tacita de la bebida en la mañana y los chocolateros de derretir en su boca un pedacito de este dulce. Ni hablar de la miel que producen las abejas y de todos los artículos -maquillaje, jabones, lociones, jarabes medicinales y más- que se confeccionan con este ingrediente.

En fin, la lista de placeres- y necesidades- a los cuales tendríamos que renunciar si ellas desaparecieran es demasiado larga. Resumamos con un dato: uno de cada tres bocados de la comida que ingerimos depende de las abejas.

La razón por la cual revistas y periódicos alrededor del mundo están dedicándole atención a las abejas (es tema de portada en la revista Time de este mes) es que están desapareciendo a una velocidad alarmante. Se estima que el 40% de la población mundial de estos insectos se ha extinguido y el fenómeno ha sido nombrado “Desorden del colapso de las colonias” (Colony Collapse Disorder). Entre las razones que se investigan están el uso de fertilizantes tóxicos, la desorientación que les provocan las antenas para teléfonos celulares, los estragos del virus varroa, que se alimenta de su sangre o de hongos que dificultan su capacidad de alimentarse.

Las consecuencias que tendría la continuación de esta tendencia ha motivado esfuerzos de concienciación entre los que se encuentran el documental Vanishing of the Bees (www.vanishingbees.com), campañas de alerta organizadas por productos que utilizan la miel como tales como el mantecado Haagen Dazs (www.haagendazs.com) y entidades sin fines de lucro (www.pollinator.org).

Guadalupe, fundador de la empresa artesanal Abejas Guadalupe, es una de las personas que trabaja para conservar estos insectos en Puerto Rico y también de educar respecto a su importancia. Cuenta que desde pequeño le llamaban la atención y por eso, cada vez que podía, se entretenía observándolas. Pero no fue hasta que se hizo adulto que tuvo la oportunidad de aprender el arte de la apicultura. Su maestro fue un señor de setenta y pico de años que aprendió sobre el manejo de estos insectos de su padre.

El hombre le sugirió leer el libro El ABC y XYZ de la apicultura, una guía sobre esta actividad que se practica hace al menos 7,000 años pero que, por supuesto, con los años se ha modernizado.

Foto por Alberto López (©).

Foto por Alberto López (©).

Cómo se hace una colmena

Previo a la invención de la colmena moderna en el 1852, la forma de recoger miel era más o menos la misma que utiliza Winnie-the-Pooh: directamente del panal.

Hoy, la colmena inventada por Lorenzo Langstroth, un apicultor estadounidense, es el modelo que se utiliza para criar abejas y facilitar la extracción de miel. A diferencia de las primeras, que eran construidas en madera, las cajas modernas para guardar las colmenas son fabricadas en PVC, un material más resistente a los embates del clima y menos vulnerable al ataque de plagas.

Ahora bien, ¿cómo llega la colmena a la caja? El apicultor debe recoger un panal silvestre, con todo y su reina. Es un proceso que requiere mucho cuidado y debe realizarse en la noche. Más de una vez, Guadalupe se ha visto a él mismo o a otros compañeros forrado de abejas debido a algún accidente ocurrido durante esta etapa del proceso. En una ocasión, pensó incluso que moriría, pues quedó con cientos de aguijones en su cuerpo y la inflamación intermitente que le provocó el veneno en su cuerpo se extendió por unos seis meses.

El panal, por supuesto, tiene una forma irregular. Así es que el apicultor, explica Guadalupe, tiene que cortarlo utilizando un cuchillo muy afilado. En cada panel de madera, coloca un pedazo de panal y lo amarra con hilo para evitar que se desprenda.

Tal como hacen con los cadáveres, las abejas cortan y sacan de los paneles los hilos que utilizó el apicultor para amarrar los pedazos de panal y lo sustituyen por una sustancia pegajosa elaborada por ellas, el propóleo. Esta especie de resina contiene nueve antibióticos naturales y se le conoce por sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes, entre muchas otras de uso medicinal.

El apicultor tiene que vigilar bien el ángulo y la dirección al pegar el panal, pues debe tener una inclinación de un grado para que la miel no se derrame. Finalizada esta labor, sella bien la caja y se la lleva para ubicarla en el lugar deseado.

“Una vez colocas la caja en un sitio, no la puedes cambiar”, afirma Guadalupe, al explicar que el sentido de dirección de las abejas es muy delicado.

Una vez colocadas en este espacio, las abejas continúan con su trabajo. Se dividen las labores como una gran familia. A lo largo de sus aproximadamente 45 días de vida, cada abeja realiza labores diferentes: limpieza, recolección de polen, cuidado de la reina o las larvas, consevación de la miel, entre muchas otras.

La colmena que utilizan los apicultores, se divide en dos partes. En una mitad está la abeja reina y el resto de las abejas y las crías. En la otra, solamente se recolecta la miel. Así, cuando el apicultor recoge los paneles el alimento está prácticamente limpio y, además, protegido por una capa de cera que las propias abejas elaboran.

El trabajo del apicultor

Asegurar que la reina esté viva y saludable es una de las tareas del apicultor, pues de los cerca de 2,000 huevos que ella pone al día, depende el ciclo de la colmena. Idealmente, las colmenas deben revisarse varias veces a la semana. Así puede detectarse cualquier problema, incluyendo alguna plaga, que pueda afectarlas.

La miel solamente se colecta durante la primavera y, quizás, en noviembre. De cada colmena puede recogerse entre 4 o 5 galones. Para hacerlo, el apicultor abre las cajas en el momento indicado, saca los paneles y los coloca en un aparato llamado extractor de miel. Es un recipiente con divisiones que funciona con fuerza centrífuga para desprender la sustancia de las paredes y hacerla caer en un cilindro a través del cual cae en el recipiente.

Una vez guardada, la miel no necesita preservativos ni refrigeración para conservarse. Es un alimento que jamás se daña, un endulzador natural y la base de muchísimos alimentos y artículos que consumimos a diario.

Otros productos creados o colectados por las abejas, tales como el propoleo, el polen y la jalea real, también sirven para el consumo humano. Ahora, ¿imaginas un mundo sin abejas?

Foto por Alberto López

Foto por Alberto López (tomada en Ithaca, NY) (©).

Lo que no sabías

•Una larva tarda 21 días en convertirse en abeja.

•La abeja reina solo sale de la colmena una vez en su vida. Cada día pone alrededor de 2,000 larvas en la colmena. No tiene lengua, por lo tanto, depende de otras abejas para alimentarse y su cerebro es proporcionalmente mucho más pequeño que el de sus pares. Esto se debe a que su sistema reproductor es el que está más desarrollado.

•Una abeja reina dura aproximadamente 5 años, mientras sus pares tienen una expectativa de vida que ronda en los 45 días, aunque puede durar menos dependiendo de otros factores tales como la cantidad de viajes que haga. Lo que determina la diferencia tan radical entre la vida de ambas es la alimentación. La abeja reina se alimenta únicamente de jalea real. El resto, consume miel.

•La abeja muere inmediatamente después de picar, pues al hacerlo, se desprende su aguijón junto a su sistema digestivo.

•Están clasificadas como insectos sociales, debido a su organización y su comportamiento. Están dispuestas a morir para defender a su colmena.

•El radio de vuelo de una abeja es de 5 kilómetros.

•Cada colmena se distingue por su olor particular. Por eso, ninguna abeja se atreve a inmiscuirse en una colmena ajena.

•La miel nunca se daña.

Los roles de las abejas

Nodrizas- cuidan las larvas y las ninfas

Damas de honor- cuidan a la reina

Evaporadoras -baten sus alas para refrescar la colmena y evaporan el agua excesiva que pueda contener la miel

Arquitectas, albañiles, cereras y escultoras- se encargan, de construir el panal o de agrandarlo

Recolectoras -recogen el néctar que se destinará a la producción de miel, el polen que será destinado a alimentar a las larvas y ninfas, el propóleo para consolidar el edificio, y el agua y la sal necesarias para la juventud de la colmena

Químicas -con su dardo, impregnan con ácido fórmico la miel, conservándola más tiempo

Selladoras – cierran los alvéolos ya maduros

Barrenderas – limpian el panal de suciedad (sobretodo de la de los zánganos)

Necróforas -sacan los cadáveres de los intrusos muertos

Amazonas – velan día y noche por la seguridad del umbral de la colmena, interrogan y reconocen, espantan vagabundos, rondadores y saqueadores, expulsan a los intrusos, atacan en masa si es necesario, y atrincheran la entrada.

Del panal

Otros productos de las abejas

Polen – Partículas que las abejas recogen de las plantas para confeccionar su miel. Contiene agua, aminoácidos, proteínas, lípidos, carbohidratos, minerales, vitaminas, enzimas y otros micronutrientes.

Jalea real – Es el alimento que reciben las larvas durante los primeros tres días de vida y lo único que consume la abeja reina durante toda su vida. Este alimento determina la diferencia entre la expectativa de vid de la reina (5 años) y la del resto de las abejas (30 -45 días).

Propoleo – las abejas obtienen la sustancia de las yemas de los árboles y luego la procesan para que sirva como pegamento para cubrir las paredes de la colmena. Se le reconocen propiedades antibióticas, cicatrizantes y anestésicas, entre otras.

*Estos productos son vendidos por los apicultores para el consumo humano. Aunque existe documentación respecto a sus propiedades y beneficios, estos no han sido aprobados por la Administración Federal de Alimentos (FDA). Su consumo, podría provocar alergias en algunas personas.

¿Quién mató a “Jeremías”?

La siguiente columna fue publicada en El Nuevo Día el 27 de julio de 2013

Por RAFAEL L. JOGLAR

Jeremías es una Rana Toro (Lithobates catesbeianus, también Rana catesbeiana), como ésta, que vivió en el Bosque Urbano de la UPR. Foto por Dave Huth (licencia creative commons).

Jeremías es una Rana Toro (Lithobates catesbeianus, también Rana catesbeiana), como ésta, que vivió en el Bosque Urbano de la UPR. Foto por Dave Huth (licencia creative commons).

Durante los últimos 30 años, un grupo de estudiantes, profesores y empleados hemos trabajado arduamente en un sueño común: crear un bosque urbano en el corazón de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Le hemos llamado el Bosque Urbano de la UPR. El objetivo principal de este bosque es conservar y fomentar la biodiversidad en el Recinto, así que, entre otras medidas, será sembrado de especies nativas, endémicas y en peligro de extinción de Puerto Rico. También será un lugar para recreación pasiva y disfrute de la Naturaleza, además de ser un recurso educativo, ya que servirá como un laboratorio vivo.

Para hacer realidad este sueño hemos ofrecido charlas educativas en todas las facultades del Recinto y el Senado Académico. Hemos hecho reuniones con rectores, marchas, campamentos de desobediencia civil, simposios y reflexiones ambientales, entre otras actividades. Se evolucionó de la protesta a la propuesta. En todo momento se fomentó la participación más amplia posible en la toma de decisiones sobre los usos que le daríamos a ese “bosque” e inclusive se llegó a escribir un hermoso libro sobre su biodiversidad.

Hasta hace muy poco tiempo, contra viento y marea, habíamos sido exitosos en mantener vivo ese sueño. Y aunque por más de 30 años soplaron vientos a nuestro favor, recientemente han soplado vientos huracanados cargados de ignorancia y destrucción.

Mientras en Puerto Rico se comienza a hablar de la ética de la tierra, de aumentar del 8% al 35 % del territorio dedicado a la conservación, de mitigar los efectos del cambio climático mediante reforestación y de proteger las cuencas hidrográficas, en la UPR irónicamente hemos dado unos pasos gigantes en la dirección contraria. Con el título de “Construcción de acera principal, bancos y alumbrado del proyecto Parque del Centenario” se decide que el área “necesita” un acceso peatonal de 12 pies de ancho en concreto y con iluminación, a pasar por el centro del bosque. Según un comunicado, en las siguientes fases se “edificarán aceras de conexión con la acera principal y veredas”. En palabras sencillas, en la UPR se ha logrado matar el sueño y el bosque a la vez. Aunque en el proyecto original contemplaba algún acceso peatonal, el mismo era mediante paseos tablados y pasando por áreas en la periferia del bosque, nunca por el centro.

El proyecto actual ha comenzado el desastre ambiental y de biodiversidad más grande en la historia moderna de la UPR, ya que, entre otras cosas, fragmenta irreparablemente el bosque y su biodiversidad. Dicho proyecto se aleja demasiado del concepto establecido para el área en los últimos 30 años. Viola todos los acuerdos no negociables establecidos en el 2005. Justifica lo injustificable: destruir la única área verde en la UPR que no ha sido impactada y que tiene la mayor riqueza de biodiversidad de todo el Recinto. Trasgrede numerosas leyes y reglamentos ambientales. Trae problemas ambientales, ecológicos, de seguridad, de mantenimiento y económicos, entre otros.

Como si todo lo anterior fuera poco, el proyecto seguramente causó la muerte de “Jeremías”, una rana toro (Lithobates catesbeianus) que vivía en el bosque antes de este proyecto. Seguramente está muerta como consecuencia de este desastre. Su muerte, real o simbólica, representa la muerte real de miles de otros habitantes de este bosque (coquíes, ranitas, siguanas, lagartijos, gongolíes, caracoles, plantas, entre otras muchas especies).

Aunque se han cometido numerosos errores en esta área, aún podemos sacarla adelante y lograr nuestra meta: crear un bosque urbano en el corazón de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Podemos pasar de la teoría a la práctica en temas de la ética de la tierra y la conservación de biodiversidad. Con la ayuda de personas e instituciones comprometidas con la conservación podemos hacer de éste un proyecto emblemático del cual todos nos sintamos orgullosos. Puerto Rico está observando, no perdamos un minuto.